Turismofobia.
Hemos creado un turismo sin control, invasor y devorador de espacios. Surgen movimientos contra ese tipo de viajeros, pero no somos inocentes. No equivocamos el preferir cantidad en vez de calidad. Es conocido el movimiento contra el turismo surgido en Barcelona por parte de grupos antisistema. Un turismo invasor, que proporciona beneficios (para unos pocos) impide que el ciudadano normal pueda hacer uso adecuado de los servicios públicos (transporte, sanidad...) o, simplemente, poder moverse por las aceras de su ciudad. El afán de beneficiarse del turismo es uno de los motivos de esta invasión. Y, en mi opinión, tiene mucha culpa la hostelería (que siempre gana, en fiestas, bodas... cualquier evento) y que utiliza la infrestructura de una ciudad o un país en beneficio propio, lo que sí es legítimo. En años previos se ha ofrecido al turista una imagen de que en España todo está permitido: viajes baratos, alcohol casi gratis, desmadre en cualquier lugar y momento, falta de calidad ...