19 mayo 2010

Una de Mozart

Sorprende ver la cantidad de anecdotas, ciertas o falsas, que circulan por la red en torno a este genio desaparecido ya hace más de 250 años.

Aquí tienes algunas:


 
Wolfgang Amadeus Mozart fue un niño prodigio. Este compositor austríaco nació en Salzburgo el 27 de enero de 1756 y sus prodigiosas dotes musicales fueron pronto observadas por su padre. A los seis años, Mozart ya era un intérprete avanzado de instrumentos de tecla y un eficaz violinista, al mismo tiempo que demostraba una extraordinaria capacidad para la improvisación y la lectura de partituras.

Acompañado por su hermana y su padre, realizó su primera gira, tal y como hacen ahora los músicos y cantantes, por toda Europa, interpretando conciertos de piano y violín, logrando un éxito considerable.

Unida a su capacidad para la música, desarrolló un extraordinario sentido del humor que le acompañó durante toda su vida. Mozart tenía una enorme nariz capaz de competir con la de Cyrano de Bergerac. Pero según cuentan, no le importaba que se bromeara con su apéndice.

Se dice de Wolfgang Juan Crisóstomo Amadeo Mozart (Salzburgo, Austria, 1756 - Viena, Austria, 1791), que no sabía si inclinarse por la música o por a las matemáticas, pues era extraordinario en ambas disciplinas, tenía la mejor memoria que ser humano alguno haya poseído, según mencionan las crónicas de la época. Se le podía decir un número de cuarenta y ocho cifras que lo memorizaba y jamás lo olvidaría.

En ocasión en que al Emperador José II de Habsburgo le obsequiaron una sonata para piano -el día en que el gobernante conoció a Mozart - el monarca quiso donársela al músico.


El joven Mozart abrió las páginas de la composición, las vio solamente una vez y le dijo al Emperador que Su Majestad la conservara, alegando que ya las había memorizado por completo.


Ante el rostro, entre asombrado e impávido del gobernante, el autor de la "Pequeña música nocturna" para demostrarlo tomó un piano y ejecutó la melodía que el Emperador le ofrecía, al derecho y al revés ante el silencio y la admiración de toda la corte Imperial.


A Mozart le encantaba tener perros, gatos y pájaros como mascotas. De pequeño tenía un perro que se llamaba Pimperl y que les acompañó en su primer gran viaje, no se separaba de él. También tuvo un pájaro estornino que podía cantar el tema principal del último movimiento de su Concierto para piano nº 17.


Algo que llamaba muchísimo la atención de nuestro músico era su risa pues era muy aguda y estridente y podía llegar a ser, en determinados momentos, algo “ofensiva”.


En Roma (1770) Mozart y su padre asistieron a la interpretación del Miserere del compositor Alegri en la Capilla Sextina. Esta obra no se podía copiar y sus partituras no podían salir del Vaticano, pero Mozart, después de escuchar la obra, volvió a casa y la transcribió de memoria y sin fallar ni en una sola nota. Toda Roma conoció este hecho y, el Papa lejos de castigarle le entregó una condecoración: La Espuela de Oro. Mozart sólo tenía 14 años.


Un instrumento que le encantaba a este gran compositor era el clarinete sin embargo, no soportaba el sonido de la flauta, “lo único peor a una flauta, son dos”, solía decir el músico. De hecho los conciertos para flauta que escribió fueron todos por encargo, hasta que por primera vez sustituyó este instrumento por el clarinete, y creó el fantástico Concierto para Clarinete K 622. A partir de entonces empezó a considerarse este instrumento dentro de las orquestas.


El misterioso número 3. Se sabe que Mozart fue Masón y en la masonería el número 3 es muy significativo. Por eso Mozart inundó muchas de sus obras con este número. Así, en la Flauta Mágica, aparecen 3 hadas, 3 niños conducen al protagonista por el bosque, 3 instrumentos mágicos, 3 pruebas, 3 cualidades del protagonista, 3 templos,…


Durante una fiesta, Mozart se apostó con Haydn una caja de champán a que no era capaz de tocar a primera vista una pieza que había compuesto esa misma tarde. Haydn aceptó la apuesta y empezó a tocar. Tocó con firmeza los primeros compases y luego, se quedó paralizado: no podía continuar porque tenía las dos manos a ambos extremos del teclado y la partitura decía que había que hacer sonar una nota en el centro del pentagrama. Haydn reconoció su derrota. Mozart, ocupó su lugar en el teclado y cuando llegó la nota fatídica se inclinó hacia delante y tocó con la nariz.


A Mozart le interesaban todos los juegos. Conocía muchos trucos y le gustaba el billar, los bolos, la farsa, la esgrima y andar a caballo.


En Roma (1770) Mozart y su padre asistieron a la interpretación del Miserere del compositor Alegri en la Capilla Sextina. Esta obra no se podía copiar y sus partituras no podían salir del Vaticano, pero Mozart, después de escuchar la obra, volvió a casa y la transcribió de memoria y sin fallar ni en una sola nota. Toda Roma conoció este hecho y, el Papa lejos de castigarle le entregó una condecoración: La Espuela de Oro. Mozart sólo tenía 14 años.


Un instrumento que le encantaba a este gran compositor era el clarinete sin embargo, no soportaba el sonido de la flauta, “lo único peor a una flauta, son dos”, solía decir el músico. De hecho los conciertos para flauta que escribió fueron todos por encargo, hasta que por primera vez sustituyó este instrumento por el clarinete, y creó el fantástico Concierto para Clarinete K 622. A partir de entonces empezó a considerarse este instrumento dentro de las orquestas.


Wolfgang Amadeus Mozart y Constanze Weber tuvieron 6 hijos de los que sólo sobrevivieron 2: Karl Thomas y Franz Xaver.

 

Una vez, en una taberna de Viena, un pobre le pidió dinero y él, como no lo tenía, cogió un papel y compuso un Minueto allí mismo: “Tenga –le dijo-, no tengo dinero, pero si va con este papel a mi editor, puede ser que le dé algunos céntimos”.

Un amigo de Mozart explicó que, un día, mientras jugaban al billar, Wolfgang iba silbando sin parar. Silbaba una melodía, se quedaba parado, y la retomaba otra vez introduciendo algún cambio. Qué sorpresa para sus amigos cuando asistieron al estreno de La flauta mágica y descubrieron que aquello que silbaba mientras jugaba al billar eran los temas principales de la ópera, es decir, que mientras hacia rodar las bolas sobre la mesa de billar, ¡estaba componiendo su ópera más famosa! Por desgracia también fue la última.


Sobre la capacidad memorística que Mozart tenía para la música, se cuenta que un día, cuando le faltaba poco para morir, Schikaneder le sorprendió escribiendo el Requiem, en lugar de La flauta mágica que estaba encargada antes y tenía la fecha de estreno ya comprometida. El empresario teatral se desesperó e increpó a Mozart: ¿Dónde está mi música?. Mozart señaló su cabeza y dijo: “Aquí es donde la tengo, todo lo demás son sólo garabatos y más garabatos en la partitura


Mozart expresó a veces su indignación contra algunos artistas contemporáneos:


“Tiene uno que indignarse con vosotros, diletantes, porque siempre os ocurre una de estas dos cosas: o no tenéis pensamientos propios y cogéis los ajenos; o tenéis pensamientos propios y no sabéis qué hacer con ellos.

Siendo Mozart un adolescente, se le acercó un muchacho de su edad y le preguntó cómo se componía una sinfonía. Mozart le contestó que aún debía dejar pasar muchos años de aprendizaje antes de intentarlo. El joven, irritado con la respuesta le objetó: “Pero tú ya componías a los diez años”. Mozart, imperturbable contestó: “Sí, pero no tenía que preguntar cómo”

A Mozart no le gustaba el sonido de la flauta. Llegó a decir: “Lo único que es peor que una flauta son dos”. Las piezas que compuso para este instrumento fueron siempre por encargo. En un momento determinado sustituyó la flauta por el clarinete, instrumento que sí le encantaba, sobre todo después de haber sido ampliadas sus posibilidades por un clarinetista de la época que añadió unas llaves al instrumento para aumentar su versatilidad. A partir del concierto para clarinete K.622, de Mozart, empezó a utilizarse este instrumento en las orquestas


Una muestra de la prodigiosa memoria musical sería la anécdota ocurrida cuando contaba con tan sólo catorce años, durante un viaje a Roma con su padre. Este pidió a la Biblioteca Vaticana la partitura del Miserere, de Gregorio Allegri, compositor del siglo XV, que sólo se cantaba en Roma durante la Semana Santa . Le denegaron la partitura porque estaba considerada como exclusiva y no se permitía su difusión.

Al día siguiente, el adolescente Mozart acudió a la iglesia donde se ejecutaba la pieza y tras escucharla, volvió a su hotel y la reprodujo totalmente. Sólo necesitó volver al día siguiente para hacer algunas correcciones. La pieza dejó de ser secreta desde entonces.

Se cuenta que Mozart antes le caía mal al Papa, y pues en ese tiempo el Papa era algo importantisimo , todos asi adoraban a mozart pero no al papa y por lo tanto la iglesia, pero como a Amadeus no le convenía caerle mal al Papa se la ingenio para resolver el asunto. Habia una obra musical sacra en el Vaticano, que nunca habian salido las partituras fuera del Vaticano, era importantisimo(no recuerdo cual es, si alguien lo sabe, por favor recuerdeme) y no salía del vaticano porque no querian que saliera y punto, entonces un día Mozart no se bien como se infiltró y escuchó esa obra, la escuchó de principio a fin solo una vez, regresó a su casa y de solo haberla escuchado una vez con atención y de puro odo la escribió completita sin error alguno(y no estaba tan corta que digamos)(solo un genio musical hubiera podido hacerlo) y regresó al Vaticano con esta escrita en sus manos y le dijo al Papa que alguien habia robado esos escritos del Vaticano y que el mismo la habia recuperado y traído de vuelta para su "santidad" y fue entonces como Mozart obtuvo el favor del Papa.


Pocas semanas después del estreno de La flauta mágica el 30 de septiembre de 1791, caía en cama.


Se dice que cuando ya llevaba bastante avanzado su Réquiem y seguía sin recuperarse, él mismo llegó a creer que lo que estaba componiendo iba a ser para su propio funeral.

¿De qué murió Mozart?


¿Fue envenenado con arsénico? ¿Fue víctima de una conjura de la francmasonería, a la cual pertenecía?
¿Murió de sífilis? ¿Tuvo que ver su rival musical Antonio Salieri? ¿Se debió a una simple chuleta de cerdo en estado de descomposición?



Existen alrededor de 20.000 libros que se ocupan de él.

Existen 150 teorías acerca de su muerte.

Es algo que nunca se podrá aclarar.

Por lo menos no por medio de la medicina forense porque, pocos años después de su muerte, se hicieron excavaciones en el lugar en el que se encontraba su tumba -sin cruz-, con el fin de reutilizar el espacio, y ni su misma esposa fue capaz de ubicarla. El Mito Mozart nació más adelante, cuando los estudiosos empezaron a catalogar seriamente sus obras y a divulgar aún más sus trabajos.

 
En las décadas posteriores a su muerte, empezó a crearse y fortalecerse su culto.
Su esposa Constanze, una soprano con la que se había casado diez años atrás en Viena sin el consentimiento de su padre, tuvo que vender las obras de su marido muerto para poder sobrevivir.

 
Con ella había tenido 6 hijos, de los cuales solo dos sobrevivieron; algo parecido a su propio caso: él había sido uno de los dos únicos sobrevivientes de una familia de 7 hermanos en total.
Llegó a componer 630 obras, entre las que figuran 27 conciertos para piano, 5 para violín, 41 sinfonías, sonatas para diversos instrumentos, música de cámara, marchas, divertimentos, adagios, serenatas y 22 óperas. Entre estas últimas se cuentan Las bodas de Fígaro, La flauta mágica y Don Giovanni.

 
(Las siglas KV -en inglés sólo K- que suelen aparecer como parte del título de sus obras, o acompañando a éste, se refieren alKöchelverzeichnis, que es el catálogo -único vigente de las obras mozartianas- elaborado por Ludwig von Köchel y publicado en 1862.Verzeichnis significa ‘lista’, ‘índice’, ‘catálogo’, ‘directorio’ en alemán.)

 
En el año 2006 se conmemoraron los 250 años del nacimiento de uno de los grandes genios por excelencia de la humanidad.


No deja de causar cierta gracia –aunque no a los actores, particularmente a los austriacos- que cada cierto tiempo se encienda una ardua disputa por el verdadero origen del genial músico.


La disputa tiene cierto fundamento, porque Austria perteneció hasta 1871 al Imperio Alemán y Mozart ya había fallecido en 1791, con lo cual podría considerárselo como alemán. Pero la cosa es más complicada.

Salzburgo era una archidiócesis o arzobispado independiente del Imperio Alemán (Sacro Imperio Romano Germánico) cuando Mozart vivía. Austria, como país, se puede decir que existe recién desde 1804.

Para complicar aún más la cosa, el padre de Mozart era 100% alemán, de Augsburgo.

Es más, los habitantes del reino de los Habsburgo, que comprendía lo que ahora es Austria (inclusive geográfica y culturalmente a Salzburgo, aunque esta gozaba de cierta independencia administrativa por ser un arzobispado, según lo visto antes), hablaban alemán y se llamaban a sí mismo alemanes.

La discusión también tiene que ver –paradójicamente- con la Segunda Guerra Mundial.

Fue  al final de ella, en 1945, que los austriacos intensificaron su conciencia como país. Entre otras cosas, con el fin de distanciarse de la –entonces- demoníaca y perversa Alemania Nazi.

Decía ‘paradójicamente’, porque resulta que el símbolo y máximo líder del Nacionalsocialismo, Adolf Hitler, nació –sin ninguna duda, además- en Austria.

De tal manera, que lo correcto sería decir que Mozart fue un genio musical de padre alemán y nacido en Salzburgo (de donde era original su madre, concretamente de Sankt Gilgen), que era un arzobispado independiente del Sacro Imperio Románico Germánico de entonces, en lo que ahora es Austria.

Frases de Mozart, que han llevado más leña al fuego:

“Lo que más me alienta y anima es el hecho de considerarme un alemán honrado” (de una carta a su padre, del 29 de mayo de 1778)

“Alemania, mi patria, de la que me siento, como usted sabe, muy orgulloso” (de una carta a su padre del 17 de agosto de 1782)

“…si nosotros, los alemanes, no nos decidiéramos a empezar de una vez, seriamente, a pensar en alemán, a portarnos en alemán, a hablar en alemán y hasta cantar en alemán” (de una carta a un amigo)

No es el único personaje de la civilización al cual no se sabe con certeza qué nacionalidad asignar, pues los conceptos modernos de nación o estado son relativamente nuevos en nuestra historia mundana.
 

Mozart fue simplemente planetario, humano, terrestre. Músico. Es decir, dueño de la más universal de todas las lenguas.

Ah, y por si no lo saben. En Austria se habla alemán.

Alemán austriaco, por cierto.



Ismael

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy muy interesante.