14 enero 2016

Doblar una hoja de papel, hasta el fin del universo...

Si eres capaz de doblar, sobre sí misma, una hoja de papel 103 veces, el bloque sería tan grande como el universo observable.


Y sólo empleando una hoja de papel de 0,1 mm de grosor...

Todo está basado en el crecimiento de las funciones exponenciales. si doblas una hoja de papel sobre sí misma, tienes dos hojas de grosor doble. Si lo doblas otra vez, tienes cuatro hojas, de grosor cuádruple... 
El crecimiento del grosor se puede ver en la siguiente gráfica de la función exponencial:

Si se realizan 103 dobleces de una hoja de papel de 0,1 mm de espesor, tendremos que su tamaño es de:

No olvidemos que 10^27 metros significa un 1 seguido de 27 ceros. Una cifra descomunal... Más grande que el universo...

Entonces... ¿qué sucede?  Pues... muy sencillo. ¡No se puede hacer!
Inténtalo tú y trata de doblar una hoja (del tamaño que quieras) más de 8 veces... ¡¡NO LO CONSEGUIRÁS!!

Aquí nos lo explica Eduardo SdC @edusadeci:



¡Créelo! 

13 enero 2016

Máquinas e inteligencia

¿Puede una máquina hacerse pasar por un humano?

     Alan Turing, uno de los padres de la informática, consideraba que una computadora podía ser llamada «inteligente» si lograba engañar a una persona haciéndola creer que es un ser humano. Hace años esta hipótesis era un utopía, sólo la habíamos visto en la película Blade Runner, cuando se utilizaba la prueba de Turing para desenmascar a los replicantes. Las recientes investigaciones nos han acercado a esa sensibilidad humana de los robots. 

 «El final de la evolución de las máquinas es ser mejores que nosotros. El hombre es una máquina, una máquina imperfecta»

     En ese sentido, la tecnología ya ha conseguido engañarnos y hacerse pasar por hombres.
     La Informática cada vez está mas cerca de crear esa máquina capaz de simular un comportamiento humano. Se han creado algoritmos capaces de crear música clásica:  Iamus (contracción de "I am us" = "Soy nos", es decir, la identificación de la máquina con el ser humano en cuanto a su capacidad de generar música. Creado por Francisco Vico, catedrático de Inteligencia Artificial de la Universidad de Málaga. Este programa ha conseguido algo asombroso: los críticos musicales no fueron capaces de detectar la autoría de de su repertorio -interpretado por la Sinfónica de Londres- y creyeron que eran obra de un compositor de carne y hueso.  A Iamus se le calsifica como el "nuevo Mozart". Mozart usaría hoy ordenadores. 

     O, según otros: "Mozart es hoy un ordenador"

 Iamus
     Iamus es un cluster de computación ubicado en la Universidad de Málaga. Es el primer ordenador que ha aprendido el lenguaje musical humano. La obra Opus one es el primer fragmento de música clásica contemporánea escrito por un ordenador, y lo creó el 15 de octubre de 2010. Su primera composición completa, Hello World!, se estrenó justo un año después (15 de octubre de 2011).

     Una demostración de las capacidades compositivas de Iamus, puede verse en el siguiente video:



     IAMUS CD_1 Making_of 

     Me encanta la tecnología aplicada a la música... Sin embargo Iamus no es comparable a Mozart. En absoluto. Sólo puede superarle en su capacidad productiva, no en su calidad. Para eso falta un alma...

Ismael




08 enero 2016

Polos magnético y geográfico

Aunque habitualmente se supone que las posiciones de los polos geográficos y magnéticos coincide... ¡es falso!


      Recordemos que la Tierra es "casi" una esfera. Cuando gira sobre sí misma, lo hace respecto  a un eje que va desde el polo Norte al Sur. 
      La denominación de "polo" Norte y Sur, nos hace pensar que los polos magnéticos y geográficos no coinciden. De hecho el los polos magnéticos cambian de posición de un día para otro. of que la brújula no apunta al polo norte geográfico sino al magnético.
     Que el polo magnético cambie de posición es normal, dado que el núcleo de la Tierra (NiFe) está compuesto de níquel y hierro, causante, éste,  del magnetismo. 
     Por otra parte, la distribución de la masa de la Tierra en torno al eje de giro, no es simétrica, y,  por ello puede cambiar. A veces una gran sacudida, un fuerte terremoto, hace que cambie la posición del eje de rotación terrestre.

Posiciones relativas de los polos Norte magnético y geográfico
     Por tanto, es imposible que ambos ejes (y los correspondientes polos) coincidan en los mismos puntos. Se trata de una diferencia que es importante y además varía con el tiempo de modo que el norte magnético no se está quieto. 
     El Polo Norte Magnético que nos indica nuestra brújula se encuentra a 81º de latitud y en mitad del ártico canadiense, separado unos 900 kilómetros del Polo Norte Geográfico. Pero en el Polo Sur la diferencia es mucho mayor: El Polo Sur Magnético se encuentra en la latitud 64º Sur en mitad del Océano Ártico y a 2.600 kilómetros del Polo Sur Geográfico!
     Esta diferencia entre el Polo Magnético y el Polo Geográfico se denomina declinación magnética y va variando de año en año. Por ejemplo, el Polo Norte Magnético se mueve hacia el norte a razón de uno 50-60 kilómetros cada año, aunque su movimiento es errático.
      Cada 250.000 años se invierte el polo norte por el sur y viceversa.  Pero actualmente y de forma curiosísima, llevamos un retraso importante de varias decenas de miles de años, de modo que podría ocurrir en cualquier momento.
                                                                         

     La última inversión de los polos fue hace 780.000 años. Durante este cambio la Tierra deja de estar protegida magnéticamente (magnetosfera). Esto tendría consecuencias terribles para los seres humanos y animales que usan el magnetismo para saber su paradero, para la naturaleza en general y para nuestra tecnología de la que depende la sociedad.


     En 2010, se produjeron terremotos de gran intensidad que sacudieron Haití, Chile, México, California, Indonesia e India. Suman uno de los peajes de muerte anual jamás registrados. ¿Existe alguna relación entre todos estos desastres? Los científicos intentan dar explicación a estos seísmos y predecir posibles terremotos. 

 

Ismael, enero 2016