27 abril 2015

¿Cuánto vale un voto? ¿Quién gobierna el mundo?

     Aunque parezca poca cosa, un voto te sirve para muy poco, pero te compromete a mucho...

    Campaña electoral:

     La campaña electoral, etapa de compra-venta orquestada por el más refinado marketing social tiene dos tipos de mensajes, de estrategias:
  • No recuerden los errores, gravísimos, de mi partido (ruina económica, desempleo, incumplimiento de programa electoral, aprobación de leyes a gusto de determinados grupos de poder...)
  • Recuerden lo mucho que mi partido ha conseguido en nuestro país.
     Recuerden y no recuerden... Y, quien decide qué recordar o qué no recordar es el busto parlante del momento televisivo. No lo dice quien, a pie de calle, sufre las decisiones del anterior busto, día a día...

     Todos piden mi voto. Todo lo anterior ha estado mal hecho. Todos ofrecen "mundos nuevos". ¿Qué se han tomado?

     Bien... ¡Toma mi voto! La verdad, qué poca cosa. Pero, junto a otros mucho que votaron como yo, soy responsable de él. Si voto a quien gobierna mal, me he equivocado yoEl partido que gobierna nunca se equivoca a pesar del enorme número de decisiones ¿equivocadas? que toma, no contempladas en el programa electoral que yo voté.

     Un programa electoral no puede tener contenidos ocultos. Las circunstancias no pueden obligar a un incumplimiento permanente y sistemático del programa electoral. 

     Desde hace años sufro una continua contradicción: Mi cintura necesita un cinturón más amplio. Los políticos me piden un apretón más de cinturón. Si les hubiera hecho caso, mi cinturón sería una anillo en torno a mis vertebras. ¡Cuánto y por demás, piden!

     Sacrificios: A muchos: recortes, muchos recortes a muchos... pero ellos los "amos del cortijo nacional" ¿qué se recortan? ¿Las uñas? ¿Las telas de sus trajes de marca a medida?

     Y todo esto... ¡con descaro! No importa lo que los demás opinen. Sólo importan los dígitos de mi banco (extranjero, por supuesto). No se conforma con "robar algo" para vivir, ¡qué va! Roban miles de millones, y no pasa nada.


   Para el pueblo llano, la situación es exactamente la inversa. Si robas poco... ¡cuidado!

   Votas y te sientes responsable de unos políticos que han perdido las más elementales cualidades humanas: "La mujer del César no sólo ha de ser buena, sino parecerlo"



   Y gobiernan... En virtud de no se sabe qué tipo de fuerzas telúricas, se toman decisiones que no entiende ni quien las ordena, se desobedecen leyes y constituciones por ellos creadas. ¿Poderes fácticos, superiores, económicos?

   Y, pensando así, surge la pregunta: ¿quién gobierna en el mundo?

  Te voto, desobedeces tu compromiso conmigo, me castigas con tus decisiones, me mientes, influyes de manera negativa en mi vida...

¿Debo votarte? 

¡Anda ya!

Ismael

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