08 enero 2015

Arca de Noé actual

¿Qué sucedería si poco a poco fueran desapareciendo todas las especies vegetales de la faz de la Tierra?

No se trata de una idea descabellada. Nunca antes hubo tantas especies vegetales amenazadas. Su desaparición total no sólo significa una pérdida irreparable para la diversidad existente, sino que también afecta el equilibrio de todo ecosistema. Pensemos que por cada especie de planta, se estima que existen entre 20 y 40 especies animales que dependen de estas para su supervivencia, por lo que por cada planta extinta pueden desaparecer numerosos animales.

En todos los ecosistemas en peligro, tanto las amenazas naturales como en las que el hombre se ve involucrado se alternan como las principales causas de la extinción de las especies. Lamentablemente, en algunas de las mayores reservas de la biodiversidad, se sufre a diario la pérdida irreparable de muchas plantas, algunas de las que ni siquiera se tiene mucha información.

Amenazas humanas

Nuevamente, la destrucción del hábitat es sindicada como la causa directa de la extinción o vulnerabilidad de muchas especies vegetales. De esta manera, la expansión de zonas urbanas, tierras utilizadas para el cultivo extensivo, la deforestación de vastos sectores e, incluso, incendios forestales intencionales afectan a las plantas que naturalmente habitan dichos lugares, induciendo a su extinción.
La comercialización ilegal es también uno de los graves problemas que afectan a las especies vegetales. Al año, se estima que 7 millones de cactus y 9 millones de orquídeas son recolectados desde sus hábitats naturales para satisfacer los gustos de coleccionistas que buscan las especies raras. Lamentablemente, solo el 10% de los ejemplares capturados sobreviven a la manipulación, hacinamiento, transporte y condiciones higiénicas, por lo que ni siquiera es posible que permanezcan con vida.

¿Soluciones?

Obviamente, la solución pasa por su protección. Pero por si esto fuera imposible, ha habido quien ha pensado en el futuro... Para ello han creado un depósito de semillas, a modo de Arca de Noé salvadora: Bóveda Global de Semillas de Svalbard

Es el almacén de semillas más grande del mundo, creado para salvaguardar la biodiversidad de las especies de cultivos que sirven como alimento en caso de una catástrofe mundial.

Se conoce popularmente como "Bóveda del fin del mundo" (en inglés Doomsday Vault), pues es capaz de resistir terremotos, impactos de bombas nucleares y demás desastres.

La denominación "bóveda" es una mala traducción del inglés "vault", un término arquitectónico que significa "bóveda". En este contexto significa "cámara acorazada", "reserva" o, lo más apropiado en este caso, "banco".

Se construyó a 120 metros de profundidad en una montaña de piedra arenisca en la isla de Spitsbergen. Las obras se iniciaron en marzo de 2007 y se inauguró el 26 de febrero de 2008, con 100 millones de semillas procedentes de un centenar de países de todo el mundo. Los tres almacenes en que está dividida tienen capacidad para 2.000 millones de semillas, que sólo serán extraídas en caso de que se hayan agotado o se destruyan; mientras tanto se conservarán a 18 grados bajo cero en cajas de aluminio cerradas herméticamente, lo que garantiza una baja actividad metabólica y un perfecto estado de conservación durante siglos.

La bóveda es impermeable a la actividad volcánica, los terremotos, la radiación y la crecida del nivel del mar, y en caso de fallo eléctrico, el permafrost (capa de hielo permanentemente congelada) del exterior actuará como refrigerante natural.

La ubicación a 130 metros sobre el nivel del mar asegurará que el suelo esté seco, incluso si aumenta el nivel del mar por derretimiento de los hielos polares.
Las muestras de semillas almacenadas en la bóveda de semillas son las copias de muestras almacenadas en el depósito genebanks. Los investigadores, criadores de planta y otros grupos que desean tener acceso a muestras de semillas no tienen acceso a la bóveda de semillas, deben solicitar muestras en el depósito genebanks.



La bóveda de semillas funciona como una caja de seguridad en un banco. El banco posee el edificio y el depositante posee el contenido de su caja. El Gobierno de Noruega posee el edificio y el depósito genebanks posee las semillas que envían. El depósito de muestras en Svalbard no constituye una transferencia legal de recursos genéticos.

La construcción de la Bóveda de Semillas, que costó aproximadamente 45 millones de coronas noruegas (9 millones de dólares), fue auspiciada enteramente por Noruega.

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