27 diciembre 2014

El ascensor a ningún lugar

"En un descampado, muy cercano a una estructura enorme, se encuentra un ascensor que parece no llevar a ninguna parte. Sus puertas permanecen cerradas, al menos ante quienes no sepan el secreto de cómo abrirlas. Sólo ellos saben exactamente donde termina su recorrido, hacia abajo, en dirección a las entrañas de la tierra…"

 En 2004, Mallorca solicitó ser sede del Campeonato Mundial de Ciclismo en Pista y ganó la petición. Pese a que en la isla ya había algunos velódromos abiertos, para el mundial se necesitaba un recinto grande, techado. Tendrían que construir un estadio, con un gasto entre 21 y 30 millones de euros. La UCI (Unión Ciclista Internacional) recomendó la contratación del alemán Ralph Shürmann, reconocido arquitecto que había diseñado velódromos como el de Laoshan, en China, sede de las pruebas de ciclismo en las Olimpíadas de Pekin del 2008. La primera estimación de costo fue de 27 millones de Euros, aunque Shürmann aumentó el valor, sobre la marcha, a 47 millones. Finalmente,  costó 110 millones de euros.


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Ilusiones ópticas

Miramos, vemos... pero lo que vemos ¿es real?
Nuestras ideas y pensamientos son un reflejo de la realidad del mundo. Toda la información que tenemos nos llega a partir de un estímulo externo, el cual percibimos gracias al sistema sensorial (vista, oído, tacto, olfato y gusto). La información que filtramos con nuestros sentidos pasa posteriormente a ser procesada y modificada por nuestro cerebro, para ser comprendida y almacenada mediante los símbolos y el lenguaje, en el caso de los seres humanos.
Pero... ¿qué pasa si nuestros sentidos nos engañan? 
En la siguiente imagen, mira fijamente cualquier punto amarillo. El reso de los punto parece permanecer ahí. ¿Qué sucede si miras fijamente el punto verde del centro... ¿Ves continuamente el resto de los puntos?
Más efectos:




 Mira fijamente



21 diciembre 2014

¿Cómo suena Stonehenge?

La energía que transportan las ondas sonoras (energía sonora) es minúscula, peronuestros oídos son detectores muy sensibles capaces de reaccionar incluso a movimientos del aire del orden de dimensiones de una molécula. Para “eliminar” el ruido, tenemos que transformar la energía sonora en otras formas de energía, generalmente en calor.
La energía que transporta un sonido varía con el cuadrado de las oscilaciones de presión.
La frecuencia de un sonido representa cuántas veces vibra una onda sonora en una unidad de tiempo. Se acepta normalmente que el rango de frecuencias audibles por las personas va de 20 a 20.000 Hz. (ciclos por s egundo), aunque en la práctica este rango varía tanto de persona a persona como con la edad. Percibimos las bajas frecuencias como sonidos graves, y las altas frecuencias como sonidos agudos. 
La respuesta del oído a la energía sonora (y, por lo tanto, al cuadrado de las oscilaciones de la presión atmosférica) no es lineal. Doblar la energía de un sonido no hace que lo percibamos como el doble de fuerte; en realidad es un cambio apenas perceptible. Para lograr que un sonido sea percibido como el doble de fuerte, tenemos que multiplicar su energía por diez (escala logarítmica en base 10)
La intensidad de un sonido se mide en decibelios.

en donde Lp representa el nivel sonoro en decibelios, po presión de referencia, p presión en un momento dado.

A modo de curiosidad: una conversación calmada tiene unos 60 dB (decibelios), el umbral de  dolor comienza a los 120 dB.

Pues... los edificios producen o "manipulan/modifican" el sonido según sus propiedades arquitectónicas. Todo edificio tiene una "frecuencia natural" de vibración. Acercarse a dicha frecuencia puede hacer que dicho edificio entre en "resonancia" aumentando la amplitud de las oscilaciones naturales y pudiendo sufrir daños...

Se ha hecho un estudio sobre el comportamiento del sonido en el complejo megalítico de Stonehenge (UK). Una nueva teoría señala que Stonehenge fue construido con el fin de producir sonidos vinculados a experiencias religiosas. Sus defensores provienen de la arqueoacústica, una nueva disciplina, que trata de encontrar el aprovechamiento acústico de construcciones del pasado, concretamente de las investigaciones del doctor Bruno Fazenda y otros colaboradores de las universidades de Bristol y Huddersfield.

Cuando estos investigadores trataron de probar su teoría en Stonehenge se entraron con el problema de que, al tener parte semidestruida, no mantenía su disposición original lo que afectaría a los efectos acústicos. Entonces decidieron utilizar una réplica a escala natural que se encontraba en Maryhill en Estados Unidos.

Utlizando 64 canales de audio, altavoces y complejos programas informáticos hoy podemos saber como sonaba Stonehenge.

En el siguiente vídeo puede verse  una reproducción de Stonehenge y un circulito que se mueve entre las piedras.



20 diciembre 2014

Redes sociales: Número de Dunbar

   El cerebro humano está diseñado para poder relacionarse con 150 personas aproximadamente. Esta cifra –conocida como el número de Dunbar– se repite a lo largo de la historia y atraviesa todas las culturas.

  Conforme pasa el tiempo, la mayoría de las personas reduce significativamente su círculo social, entre estudios, trabajos, familias, cambio de intereses personales... no se dedica la misma cantidad de tiempo a solo pasar el rato con otros que comparten tus mismos intereses. Los amigos se ven reducidos a una minoría de personas que consideramos indispensables para funcionar, y de las que usualmente podemos obtener algo a cambio de nuestra amistad. Cuando necesitamos dinero prestado, pasamos un mal momento, no acudimos precisamente al muro de Facebook para que nos ayuden.

   En 1992 el antropólogo Robin Dunbar condujo una serie de estudios en primates, tratando de probar la hipótesis de que estos tienen cerebros grandes porque viven en sociedades complejas. Cuando Dunbar introdujo a los humanos en la ecuación terminó concluyendo que las personas solo podemos tener relaciones significativas en un grupo de máximo 150 individuos.


   Por tanto aquello de que tengo 3000 amigos en Facebook, 1800 seguidores en Twitter... ¿para qué sirve?

  Bueno... para alimentar nuestro ego y deseo de sentirnos famosos/apreciados.

   Pero la realidad es que  para tener una relación significativa con alguien, tenemos que invertir tiempo en ella. Tenemos que ver a nuestros amigos de vez en cuando. No importan cuantos "me gusta" les dejemos en sus estados, o incluso cuantos e-mails intercambiemos con ellos en años, si no los vemos nunca la relación inevitablemente termina apagándose. El contacto directo simplemente no tiene reemplazo.

   Así pues, no te preocupes de tu número de amigos/seguidores en tus redes sociales. 

Ismael