21 diciembre 2014

¿Cómo suena Stonehenge?

La energía que transportan las ondas sonoras (energía sonora) es minúscula, peronuestros oídos son detectores muy sensibles capaces de reaccionar incluso a movimientos del aire del orden de dimensiones de una molécula. Para “eliminar” el ruido, tenemos que transformar la energía sonora en otras formas de energía, generalmente en calor.
La energía que transporta un sonido varía con el cuadrado de las oscilaciones de presión.
La frecuencia de un sonido representa cuántas veces vibra una onda sonora en una unidad de tiempo. Se acepta normalmente que el rango de frecuencias audibles por las personas va de 20 a 20.000 Hz. (ciclos por s egundo), aunque en la práctica este rango varía tanto de persona a persona como con la edad. Percibimos las bajas frecuencias como sonidos graves, y las altas frecuencias como sonidos agudos. 
La respuesta del oído a la energía sonora (y, por lo tanto, al cuadrado de las oscilaciones de la presión atmosférica) no es lineal. Doblar la energía de un sonido no hace que lo percibamos como el doble de fuerte; en realidad es un cambio apenas perceptible. Para lograr que un sonido sea percibido como el doble de fuerte, tenemos que multiplicar su energía por diez (escala logarítmica en base 10)
La intensidad de un sonido se mide en decibelios.

en donde Lp representa el nivel sonoro en decibelios, po presión de referencia, p presión en un momento dado.

A modo de curiosidad: una conversación calmada tiene unos 60 dB (decibelios), el umbral de  dolor comienza a los 120 dB.

Pues... los edificios producen o "manipulan/modifican" el sonido según sus propiedades arquitectónicas. Todo edificio tiene una "frecuencia natural" de vibración. Acercarse a dicha frecuencia puede hacer que dicho edificio entre en "resonancia" aumentando la amplitud de las oscilaciones naturales y pudiendo sufrir daños...

Se ha hecho un estudio sobre el comportamiento del sonido en el complejo megalítico de Stonehenge (UK). Una nueva teoría señala que Stonehenge fue construido con el fin de producir sonidos vinculados a experiencias religiosas. Sus defensores provienen de la arqueoacústica, una nueva disciplina, que trata de encontrar el aprovechamiento acústico de construcciones del pasado, concretamente de las investigaciones del doctor Bruno Fazenda y otros colaboradores de las universidades de Bristol y Huddersfield.

Cuando estos investigadores trataron de probar su teoría en Stonehenge se entraron con el problema de que, al tener parte semidestruida, no mantenía su disposición original lo que afectaría a los efectos acústicos. Entonces decidieron utilizar una réplica a escala natural que se encontraba en Maryhill en Estados Unidos.

Utlizando 64 canales de audio, altavoces y complejos programas informáticos hoy podemos saber como sonaba Stonehenge.

En el siguiente vídeo puede verse  una reproducción de Stonehenge y un circulito que se mueve entre las piedras.



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