19 junio 2014

El spray del Mundial de fútbol

     Si estás siguiendo el Mundial de Fútbol de Brasil, habrás visto ya varias veces la misma escena: se produce una falta, el árbitro forma la barrera y desenfunda un aerosol. Con él dibuja una línea blanca en el césped para mantener a raya (literalmente) a los futbolistas. Es la primera vez que algo así se utiliza en un Mundial, pero lo curioso de verdad es la historia detrás de la idea.

    El aerosol se llama 9.15 Fair Play (por la distancia reglamentaria de 9,15 metros que tiene que haber de la barrera al balón) y es la invención de un periodista deportivo argentino, Pablo Silva, y su socio químico. El invento, como muchas veces suele ocurrir, nació de una frustración.

     Allá por el 2001, Silva jugó un partido de fútbol con sus antiguos compañeros de colegio. Se pitó una falta cerca del área, la oportunidad del empate del equipo de Silva. Él decidió tirarla pero ocurrió lo de siempre: la barrera se adelantó. "El árbitro no lo hizo repetir y se armó el despelote. Cuando volví a mi casa me fui maquinando, muy enojado, con idear algo para evitar esas situaciones".

     Así empezó todo. Silva se asoció primero a un familiar químico para dar con un producto, pero no funcionó. Necesitaban algo complejo: una sustancia que no dañara el césped, ni las botas de los futbolistas, ni sus piernas, ni el medioambiente... y que se pudiera utilizar sobre césped real o sintético, pero también sobre otras superficies como la tierra. 



     Se desconoce exactamente la composición, pero se trata de una solución con base acuosa, con textura de espuma que, una vez aplicado sobre el césped, desaparece en un minuto tras el contacto con el aire. Funciona también sobre césped artificial. Al aplicarlo en campos de tierra, la espuma se convierte en una especia de línea de agua húmeda para marcar las distancias.

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