21 agosto 2012

África desde el aire

Preciosas imágenes de África, desde el cielo:


El cuerpo humano emite luz

El cuerpo humano emplea energía para sus actividades y una forma de interconversión de diferentes formas de energía el la luz. Al fin y al cabo ya dijo Einstein: "la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma"

El Instituto Tecnológico de Tohoku, Japón, mediante tecnología criogénica (muy bajas temperaturas), emplenado una cámara a -120 ºC ha logrado fotografiar la emisión de luz de un ser humano.  El cuerpo humano brilla emitiendo luz visible en cantidades 1.000 veces más pequeñas de lo que nuestros ojos son capaces de percibir, según han comprobado científicos japoneses. Para demostrarlo usaron cámaras CCD extraordinariamente sensibles, capaces de detectar la emisión fotones individuales, y filmaron el torso desnudo de cinco sujetos dentro de habitaciones herméticas en plena oscuridad. De este modo, el biólogo Hitoshi Okamura y sus colegas de la Universidad de Kioto (Japón) descubrieron que el brillo corporal no solo es una realidad, sino que aumenta y disminuye durante el transcurso del día, de tal modo que el punto más bajo se registra en torno a las 10:00 a.m. y el más alto a las 4:00 p.m., para descender gradualmente a partir de ese momento. La luz emitida está ligada a la actividad metabólica, lo que explica que se modifique con el ritmo circadiano, argumenta Kobaysahi.

Además, el experimento, dado a conocer en la revista PLoS One, reveló que el rostro emite más luz que el resto del cuerpo. Concretamente las zonas corporales que más brillan son la boca y las mejillas. Los científicos lo atribuyen a que la cara está más expuesta a la luz solar y a que la melanina que acumula, que da color a la piel, podría aumentar la producción de fotones.

De todos modos, no es nada nuevo. Desde hace mucho tiempo se habla de conceptos como el aura, cámaras Kirlian...

13 agosto 2012

Flash mob

Un flash mob, traducido literalmente de inglés como «multitud instantánea» (flash: destello, ráfaga; mob: multitud), es una acción organizada en la que un gran grupo de personas se reúne de repente en un lugar público, realiza algo inusual y luego se dispersa rápidamente. Suelen convocarse a través de los medios telemáticos (móviles e Internet) y en la mayor parte de los casos, no tienen ningún fin más que el entretenimiento, pero pueden convocarse también con fines políticos o reivindicativos.

Una de las particularidades de estas «tribus temporales» es que no requieren contar con el apoyo de los mass media para comunicarse, coordinarse y actuar de manera conjunta, ya que su comunicación funciona a través de redes sociales virtuales. Se trata de individuos que, apoyados por las tecnologías de comunicación, difunden mensajes a sus redes sociales de amigos y conocidos, los cuales hacen lo mismo hasta construir una gran cadena de comunicación que es capaz de movilizar a miles de personas.

Recientemente, la actividad ha sido utilizada como parte de campañas publicitarias de diversos productos, programando la reunión en algún sitio público pero con la participación de bailarines y artistas que simulan un flashmob tradicional pero incluyendo aspectos de la marca que se promueve.

Sin embargo cuando la actuación es en un sitio tan inesperado y silencioso como una biblioteca pública... no podemos si no asombrarnos.

En el siguiente video se ve la actuación de unos de estos grupos en la Biblioteca Pública de Valladolid. No te pierdas las caras de los sorprendidos lectores:


Ismael

08 agosto 2012

Descomposición....

...de un país.

Cuando Antonio Machado decía aquello de "Esta España de charanga y pandereta" se quedaba corto...

España siempre ha sido un país de pícaros. Incluso este aspecto le ha proporcionado éxitos literarios. Picaresca asociada a edades juveniles o practicada en estratos sociales cuya única posibilidad de progreso era su inteligencia y capacidad para el engaño...

Osea... como nuestros políticos, salvo que al referirnos a ello hemos de eliminar el término "inteligencia" y potencia el de la habilidad para el engaño.

Cualquiera que haya estado unos años fuera de aquí (pocos) se puede dar cuenta del enorme cambio social, a peor, que hemos sufrido. Como si de una hoja de ruta se tratara, cuyos oscuros diseñadores y actores desconocemos, todo se ha ido cumpliendo en la imposición de viejos ideales caducos. Se ha conseguido una sociedad acrítica, insolidaria, que desprecia el esfuerzo y valora la vulgaridad y la apariencia.

Un país cuya clase política, despreciable, se ha organizado como una pandilla de adolescentes jugando de modo improvisado "ahora tu haces tal y yo cual", irresponsablemente, como si se tratara de un cruel juego de policías y ladrones (desfortunadamente, con mucho de lo último). Intentos, experimentos, pruebas, negaciones de las verdades más evidentes, negaciones de lo prometido en programas electorales que les subieron al poder...

Morboso juego con los dineros ajenos, infinitos en su forma de repartir a los de su cuerda. Ruina, al final.

Potenciación social de asuntos minoritarios, como lo relacionado con tendencias sexuales. Rigidez absoluta en leyes como la del tabaco. Incoherencia vergonzosa: una joven de menos de 16 años no puede comprar tabaco pero puede abortar sin conocimiento paterno.

Aceptación de extranjeros sin límite, incluso concediendo ayudas, de modo que cuando llegan en pateras al sur, preguntan cómo se va a tal ciudad de la que saben es fácil conseguir ayuda. Subvenciones.

Desprecio a toda la historia antigua y remota. Intento de reescribir la historia.

Cambios en la enseñanza creando personas sin ideas, alienadas. Como valor se transmite el del dinero y la vida fácil.

Proliferación de funcionarios, creación de empresas inútiles a la sombra del poder, para los amiguetes. Subvenciones millonarias, a fondo perdido y sin registros contables.

Políticos que presumen de ser insumisos a las leyes que ellos mismos elaboran y que nos obligan a cumplir a golpe de multas.

Han creado una super clase económica a cuenta de una inmensa clase empobrecida, sin recursos, sin posibilidades de salir de su agujero de inexistencia. Brecha social insalvable.

Arañazos en la idea de "las dos Españas", creando cada vez más división. Revitalización de una guerra civil, olvidada, con una transición ejemplar de la dictadura a la democracia, actualmente puesta en duda.

Dictaduras impuestas por las "deudas políticas" a las autonomías. Apoyos políticos a cambio de dinero y prebendas.

Autonomías caníbales, egocentristas, absolutistas, manipuladoras de un pasado que cambian a su propio beneficio. Chantajistas del gobierno central. Desiguales (comparemos cualquier provincia catalana con ¿Soria?). Capaces de crear más de cien embajadas autonómicas como si se tratara de embajadas de un país. Separatistas interesados: secesión pero el gobierno central carga con nuestra sanidad, jugamos al fútbol de la liga central. "Somos españoles porque no nos queda otra opción"

Un país sin trabajo, sin esperanza, sin futuro. Una juventud preparada... para la emigración

Juego político de baja estofa: engaños, derroches, mentiras, trampas, espionajes, comportamientos incoherentes mirando hacia otro sitio...

Políticos que imponen condiciones insufribles a los normales mortales y ellos tienen sueldos y jubilaciones de oro con 5 veces de tiempo de trabajo menos que lo que ellos nos exigen (37 frente a 7 años).

Ruina social, ruina económica y, sobre todo, ruina moral...

¡Pobre gente!

06 agosto 2012

Salinidad, Mar Muerto (I)


El Mar Muerto, (Hebreo ים המלח Yam Ha'Melaj, Árabe البحر الميت Al Bahr al Mayyit) es un lago salado situado a 416,5 m bajo el nivel del mar entre Israel, Cisjordania y Jordania. 

Es de hecho el lugar más bajo de la Tierra, ocupando la parte más profunda de una depresión tectónica atravesada por el río Jordán y que también incluye el Lago de Tiberíades.  

También recibe el nombre de Lago de Asfaltites, por los depósitos de asfalto que se encuentran en sus orillas, conocidos y explotados desde la Edad Antigua. 

Tiene unos 76 km de largo y un ancho máximo de unos 16 km; su superficie es aproximadamente de 625 km². 

Recibe agua del río Jordán, de otras fuentes menores y de la escasa precipitación que se produces obre el lago, y el nivel del mar es el resultado del balance entre estos aportes y la evaporación.

Es aproximadamente diez veces más salado que los océanos; la salinidad en el resto de los mares es de 35 gramos por litro. 

En el Mar Muerto es de 350 a 370 gramos por litro, por lo que no hay ningún ser vivo, salvo algunos microbios, que pueden vivir en él. 

Es rico en potasas, bromuro, yeso, sal y otros productos químicos que se extraen en gran cantidad y de manera muy económica. 

Las compañías israelíes y jordanas instaladas en la parte sur del Mar Muerto, a ambos lados de la frontera, aprovechan dichos minerales para el desarrollo de una importante actividad económica. 

Para llevar a cabo el proceso de extracción de minerales, es necesario evaporar artificialmente agua del Mar Muerto, proceso que contribuye al descenso de sus aguas, un hecho completamente evidente para todo aquel que visita la zona.

Ambos países, pero sobre todo Israel, utilizan las aguas del Río Jordán, principal tributario del Mar Muerto (es el único tributario en la práctica) para irrigar grandes extensiones de tierra agrícola.

La superficie era de 1.025 kilómetros cuadrados en 1945. Hoy apenas alcanza 625, y en algo más de 100 años tendrá la mitad de su actual extensión, según cifras oficiales. 

En ciertos puntos, la costa se halla hoy a 600 metros de donde se encontraba 20 años atrás.

La costa se ha alejado tanto, que a los turistas se les dificulta llegar al mar. Existen zonas en las orillas en las que se han formado oquedades provocadas por la cristalización de sales cuyo acceso es muy peligroso. Se crean áreas secas que se convierten muchas veces en zonas de barro imposibles de cruzar. 


También sucede que el agua que corre en dirección al Mar desde las montañas, debido al descenso del nivel del mar, cava más profundo y hace peligrar la infraestructura, con desmoronamientos. En algunos lugares el terreno presenta grietas típicas de la actividad sísmica.

Se forman huecos de 8 a 10 metros de profundidad y otro tanto de diámetro que aparecen en terrenos antiguamente inundados por las aguas, y provocan desmoronamientos de construcciones, obligando a adoptar medidas como la protección de la carretera 90, que conduce a Jerusalén .

Finalmente, la razon por la cual se flota sin ninguna ayuda es la alta densidad de sus aguas lo que hace que por un principio hidrostatico que emana de una relacion entre peso , volumen desplazado y empuje , podamos nadar en el sin esfuerzo.



La salinidad que tiene el mar muerto es tan elevada que su agua es mas densa que la de nuestros organismos es por esto que en el mar muerto siempre estaremos flotando.

Pero el termino de muerto se relaciona a las pocas especies que lo habitan y ahí es donde entra a jugar la presion osmótica,lo que ocurre en realidad es un intercambio de agua entre nuestro cuerpo u otro ser vivo y el mar muerto debido a la presion osmótica los sistemas tienden a equilibrar concentraciones salinas y el agua se mueve desde el lugar con menos salinidad al más salino hasta que las concentraciones salinas se igualen . Digamos que cuando  una persona entra a nadar en el mar muerto lo que ocurre es que su organismo le empieza a ceder agua hasta que las concentraciones salinas de nuestro organismo y el mar se igualen lo cual no pasa nunca y sino salimos nos deshidrataríamos y moriríamos (por eso se nos arrugan los dedos cuando estamos mucho tiempo en agua salada). 

Los organismos que sobreviven a estas altas salinidades tienen mecanismos especiales que los protegen contra medios tan salinos (hipertónicos) como son las algas que tienen gran cantidad de proteinas que aportan en gran medida a su presion osmotica y por eso tambien son un nutriente con un elevado valor proteínico.

Se dice que nadie se ahoga en el Mar Muerto: ¡Falso! De hecho es bastante fácil ahogarse. Si nadas boca a bajo, el agua sube tu abdomen hacia arriba y sumerge tu cabeza, comenzando a beber un agua de horrible sabor. Si lo bebes o se se introduce en tus ojos, te verás obligado a salir a beber y lavarte con agua dulce. La primera vez que lo visité, se ahogó un soldado del ejército jordano.

Ismael

Sal, NaCl



De todos los minerales, el más vital en términos alimenticios es el sodio, que consumimos básicamente en forma de cloruro sódico: la sal de mesa. Aquí el problema no está en consumir demasiado poco, sino consumirla en exceso. No necesitamos mucha sal —unos 200 miligramos al día, más o menos lo que se obtiene sacudiendo con fuerza el salero entre seis y ocho veces—, pero ingerimos de media unas sesenta veces esa cantidad.
En una dieta normal resulta casi imposible no hacerlo debido a la cantidad de sal que incorporan los alimentos preparados que comemos con voraz devoción. Muchas veces, alimentos que aparentemente no tienen sal -cereales para el desayuno, sopas preparadas y helados, por ejemplo-, la llevan a montones. ¿Quién se imaginaría que treinta gramos de copos de maíz contienen más sal que treinta gramos de cacahuetes salados? ¿O que el contenido de una lata de sopa —de prácticamente cualquier lata— excede de forma considerable la cantidad diaria recomendada de sal para un adulto?
Los restos arqueológicos muestran que cuando la gente empezó a asentarse en comunidades agrícolas, empezó a sufrir deficiencias de sal -algo que nunca antes había experimentado- y tuvo que esforzarse por encontrar sal e incorporarla a la dieta. Uno de los misterios de la historia es cómo sabían que la necesitaban, ya que la ausencia de sal en la dieta no despierta ningún tipo de antojo. Te hace sentir mal y acaba matándote -sin el cloruro de la sal, las células se apagan, como un motor sin combustible-, pero en ningún momento un ser humano se pararía a pensar: “Caramba, seguro que con un poco de sal saldría adelante”.
En consecuencia, nos enfrentamos a la interesante pregunta de cómo sabían lo que andaban buscando, sobre todo cuando en ciertos lugares conseguir la sal requería cierto ingenio. Los antiguos británicos, por ejemplo, calentaban palos en la playa y luego los sumergían en el mar y rascaban la sal que quedaba adherida en ellos. Los aztecas, por su lado, conseguían la sal a partir de la evaporación de su propia orina. No son acciones intuitivas, por decirlo de un modo suave. Pero incorporar sal a la fiesta es uno de los impulsos más intensos de la naturaleza y es, además, universal. Cualquier sociedad del mundo en la que la sal esté fácilmente disponible consume, como media, cuarenta veces la cantidad necesaria para vive. No nos cansamos de ella.
La sal es ahora tan omnipresente y barata que olvidamos hasta qué punto llegó a ser deseable y cómo, durante mucho tiempo, empujó al hombre hasta los confines del mundo. La sal era necesaria para conservar las carnes y otros alimentos, y por eso se requería en grandes cantidades: en 1513, Enrique VIII hizo sacrificar y conservar en sal 25.000 bueyes para una campaña militar. La sal era, por lo tanto, un recurso tremendamente estratégico. En la Edad Media, caravanas de hasta 40.000 camellos —la cantidad suficiente como para formar una fila de 115 kilómetros— transportaban sal desde Tombuctú, a través del Sahara, hacia los animados mercados del Mediterráneo.
Se han librado guerras por la posesión de sal y se ha traficado con esclavos por ella. La sal, por tanto, ha provocado mucho sufrimiento. Pero eso no es nada en comparación con las penurias, el derramamiento de sangre y la avaricia asesina que se asocian con diversos manjares insignificantes que no necesitamos para nada y sin los que podríamos vivir perfectamente. Me refiero a los complementos de la sal en el mundo de los condimentos: las especias. Nadie moriría sin ellas, pero muchos han muerto por ellas.
Pero volvamos a la sal. En 1930, Gandhi dirigió al pueblo indio en la famosa Marcha de la Sal, para protestar por el opresivo impuesto británico a la sal. La sal era uno de los pocos bienes que un país de una pobreza endémica como la India podía producir por sí mismo. La gente recogía el agua del mar, la dejaba evaporar y vendía la sal seca en las calles en sacos de arpillera. El impuesto con el que los británicos gravaban la producción de sal, del 8,2%, resultaba tan avaricioso y ridículo como gravar a los beduinos por recoger arena o a los esquimales por recoger hielo. Para protestar por ello, el 12 de marzo Ghandi y 78 seguidores suyos iniciaron una marcha de 380 kilómetros. En cada pueblo que encontraban a su paso, se les unían más y más personas, y cuando aquella marea creciente de personas llegó    a la ciudad costera de Dandi el 6 de abril, formaba una fila de más de 3 kilómetros. Ghandi reunió a la multitud a su alrededor para una arenga, y en el clímax tomó del suelo un puñado de lodo y gritó: “¡Con esta sal haré que se tambaleen los cimientos del Imperio [británico!]“.
Para el subcontinente indio, aquello fue el equivalente del motín del té de Boston. Ghandi animó a todos a hacer sal ilegal, sin pagar el impuesto, y para cuando la India consiguió la independencia, 17 años más tarde, la llamada sal común era realmente común en la India.
Sin embargo aquella sal tenía un problema: contenía poco yodo; y ese elemento es esencial para la salud. De hecho, la sal que tomamos nosotros es sal yodada, así que seguían los problemas por deficiencia de yodo: el cretinismo y el bocio. Por tanto, la sal que tenían podía ser mejorada con yodo, lo que implicaba que la propia India tendría que renunciar a su sal en favor de otra importada, lo cual, obviamente, comportaría problemas. Pero bueno, el tema es extenso y podemos dejarlo para otra historia, ¿os parece?
Fuentes:
Bill BrysonEn casa.
Sam KeanLa cuchara menguante.