12 julio 2011

¿Qué queda de esto?

Catorce aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco por ETA.

En la mediodía del viernes 10 de Julio de 1997, la banda terrorista ETA secuestraba en la estación de Eibar a Miguel Ángel Blanco Garrido, a la sazón concejal de Partido Popular en esa localidad. La banda asesina ETA anunció que ejecutaría a Miguel Ángel si el Gobierno no trasladaba al País Vasco a los presos terroristas etarras. Evidentemente la suerte de Miguel Ángel estaba echada, un Gobierno no debe negociar con terroristas.

Desde el anuncio del secuestro de Miguel Ángel, España vivió el secuestro como 'un asesinato a cámara lenta', como lo describió J.L. Barbería en el décimo aniversario del asesinato en el artículo "El día que todos fuimos Miguel Ángel Blanco". España se encontraba  sumida en una mezcla de estados de shock, indignación, rabia, estupor, e incredulidad. El shock, y la indignación se vieron catalizados por las terribles imágenes del sufrimiento y del dolor del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, liberado por la Guardia Civil unos días antes, en concreto el día 30 de junio de 1997, tras un cautiverio de 532 días, 'sepultado' en vida en un zulo ínfimo y húmedo por la banda terrorista ETA. Las imágenes de la liberación de José Antonio Lara, demacrado y sin afeitar nos recordó a las imágenes de los presos de los campos de concentración nazis. Miguel Ángel al ver estas imágenes, unos días antes de su secuestro, le comentaba proféticamente a su madre: "Amatxo, si a mí me pasara algo así, yo preferiría que me mataran".
El calvario de Miguel conmenzó cuando a las 15:20 horas se disponía a retornar a su puesto de trabajo tras comer. Justo después de salir de la estación Miguel Ángel es abordado por la terrorista Irantzu Gallastegui Sodupe, que le obliga a ir hasta un vehículo en el que les esperan otros dos terroristas: Francisco Javier García Gaztelu (alias Txapote) y José Luis Geresta Mujika (alias Oker o Ttotto). Unas tres horas después del secuestro aproximadamente, la emisora etarra Egin comunicaba las exigencias de la banda terrorista ETA, los presos de etarras deberían ser trasladados a cárceles del País Vasco, fijando las 16:00 horas del sábado 12 de julio como límite para que fueran cumplidas. Estas exigencias eran imposibles de cumplir, no sólo físicamente, sino también del todo inasumibles por el Gobierno de España, y por todo un Estado en democracia.

Las reacciones no se hicieron esperar, y la ciudadanía se movilizó como nunca más de seis millones de personas salieron a las calles, y no me cabe la menor duda de que el resto de españoles de bien aguardaban acongojados en sus hogares el desenlace del miserable secuestro etarra de Miguel Ángel Blanco. Por contra también se sucedieron algunas manifestaciones de proetarras, ridículas todas ellas: Un centenar de personas aproximadamente entre Bilbao, Guipúzcoa y Vitoria. lo había hecho antes en España, para pedir la liberación incondicional de Miguel Ángel, y para pedir la rendición de la banda terrorista ETA. Durante esos dos días

La indignación pupular llegó a convertirse rápidamente en rabia razonable. Aquellos voceros de la causa etarra necesitaron protección para evitar su linchamiento. Como se cuenta en el blog 'In Memoriam', el propio alcalde de Ermua, Carlos Totorica, tuvo que evitar extintor en mano el incendio de la sede de Batasuna en su municipio, y miembros de la Ertzaintza protegieron a los proetarras, mientras los manifestantes les gritaban "No les protejáis, que luego os matarán".

La madrugada del sábado fué una plegaria continua de millones de españoles, que bien en las calles, bien en sus casas, pedían que se liberara sano y salvo a Miguel Ángel. De nada sirvieron los ruegos de la sociedad española, una hora después de agotarse el plazo impuesto por la banda terrorista ETA, Francisco Javier García Gaztelu descerraja por la espalda dos disparos en la cabeza de un Miguel Ángel Blanco atado y arrodillado, consumando así la amenaza etarra en las cercanías de la localidad guipuzcuoana de Lasarte-Olía.

El edil popular fué hallado poco tiempo después, vecinos de la localidad de Lasarte le encontraban mientras paseaban por el campo con sus perros. Estos vecinos que afirmaron encontrar consciente y con respiración a Miguel Ángel, avisaron de forma inmediata a los servicios médicos, presentándose en el lugar de los hechos poco tiempo después. Una ambulancia de la DYA ofreció los primeros auxilios a Miguel Ángel, y lo trasladó inmediatamente, en una UVI móvil al Hospital Nuestra Señora de Aránzazu, en San Sebastián. El cuerpo médico del hospital descubrió que los dos disparos que le habían descerrajado en la cabeza, con una Beretta del calibre 22 y con silenciador, presentaban orificios de entrada pero no de salida, sin embargo la situación de los proyectiles en el interior de la cabeza imposibilitó ninguna intervención quirurgica. Miguel Ángel Blanco se encontraba en estado de "coma neurológico".

A las 18:00 horas, y tras la confirmación desde el Ministerio del Interior que el cuerpo aparecido con dos disparos, es de Miguel Ángel, la madre, la hermana y la novia, así como la persona designada como portavoz de la familia abandonan el hogar familiar en Ermua, y se dirigen al hospital. Las están esperando una gran cantidad de personas, que les muestran su apoyo y su cariño con una gran ovación. Unas horas después, entorno a la medianoche, el parte médico anunciaba la muerte de Miguel Ángel.

La muerte de Miguel Ángel Blanco fué un mazazo a toda la sociedad española, que lloró la muerte de Miguel Ángel como la de un hijo, un hermano, un amigo. Fué el detonante, y un revulsivo, que aunó las voluntades de los partidos democráticos que acordaron reunir la 'Mesa de Ajuria Enea', mientras en la calle la gente gritaba contra ETA. La conmoción, la rabia, la indignación, el llano y el dolor no fueron patrimonio de los españoles, desde todo el mundo llegaron las condolencias, los testimonios de repulsa, las protestas y los homenajes. A raíz de la muerte de Miguel Ángel Blanco se engendró el llamado 'Espíritu de Ermua', y se crearon gran número de colectivos cívicos y de fundaciones de víctimas del terrorismo cuya misión sería denunciar sin ambages la violencia terrorista, y su amparo por los partidos nacionalistas y secesionistas. A pesar de todo el movimiento social e institucional que se genero como protesta a la muerte de Miguel Ángel Blanco, un año después del asesinato, todos los partidos vascos nacionalistas, incluido Herri Batasuna, firmaron como contraprotesta el 'Pacto de Estella o Lizarra', cuyo objetivo era la consecución de la soberanía de Euskadi, ya que como afirmó el periodísta y militante del PNV, Koldo San Sebastian "sin ETA nos convertiríamos en una fuerza vulgar".

Con ETA no se negocia, a ETA se la asfixia y se la derrota, punto. Hoy también es un día triste porque vivimos este aniversario de la muerte de Miguel Ángel Blanco con ETA presente en las instituciones.
¿Sólo queda esto:el recuerdo... y la tristeza de tener a ETA legalizada por un gobierno cobarde... ?

Ver video de homenaje a Miguel Ángel Blanco.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Muy bueno! Una pena de país.

jesus andres dijo...

En el 2007, diez años después del cobarde crimen, colgaba este post en "la Coctelera" y que luego he visto reproducido en un par de blogs: http://jesusandres.lacoctelera.net/post/2007/07/14/miguel-angel-blanco-pequeno-homenaje-