07 marzo 2005

Empezamos...

Pues, pensaba que con muchos años y mucho tiempo dedicado a la observacón atenta, mis miopes ojos habían visto de todo... pero no, me queda mucho que ver. Si no por el tiempo sí por las acciones de este ente biológico enrevesado llamado hombre.
Y, si como especie biológica, debemos reconocer que esta sujeta a la ley de selección natural (¡Ay si Darwin viera lo animales que somos) y debe triunfar el mejor, en el ser humano el mejor no es el más inteligente o el de mayor "calidad genética" sino el que más trepa, el mejor medrador, el que impone la ley de la selva en su entorno.
Pero somos moralmente (cuidado con la palabra, en la actualidad está casi perseguida), podemos elegir nuestos referentes, nuestros ídolos a quien imitar, seguir... Sin embargo... ¿en quien nos fijamos? Depende de la época: en la infancia en papá/mamá que pasan a ser enenigos en la preadolescencia_adolescencia_juventud hasta los treintaimuchos años (la situación no permite abanadonar el nido mucho antes (ya lo dicen los graffitti: "vive a cuanta de tus padres hasta que puedas vivir a cuenta de tus hijos") En la madurez... podemos tomar de modelo a algún ser importante en la Humanidad (es dificil ya que son demasiado perfectos...), pero el principal dios va a ser el dinero.
Los muy afortunados, abrazan una idea que les mantioene activos durante mucho años: religiosos, voluntarios de ONGs, incluso el tan denostado matrimonio.
Pero como el ser humano es multitarea (jeje, como Windows) desarrolla otro tipo de intereses y habilidades que le permiten adquirir lo que ahora tanto se valora que se llama status...
El status es de obligada adquisición en múltiples ámbitos: lugar de trabajo, familia, entorno social próximo... pero siempre lleva consigo un cierto aspecto narcisista y exhibicionista (entre mis vecinos, mi status depende de mi coche, por ejemplo. Observa cómo alaba el ego. del posible comprador, la publicidad de los coches en TV

Luego sigo...